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Archive for 19 abril 2014

Dentro de nosotros está el infierno y el cielo

 Maria-Benetti-Meirino

Dejar las cosas atrás y ver lo que tenemos delante es todo un desafío.

El pasado si no lo limpiamos, se nos presenta como un infierno, y duelen las ampollas, bolsitas de aguas, de emociones que utilizamos para proteger nuestra mente de este fuego que desprende este infierno.

 

Muchas veces este fuego está alimentado por un apego.

Una de las expresiones que más escucho es:

No puedo reponerme de la pérdida de mi pareja, no puedo vivir sin su amor. Mi vida es un infierno, ¡sufro tanto!

Y se sufre y “¡de qué forma!”.

¿Por qué tanto dolor?

Porque has tomado a la persona como un objeto, quedaste atada a estas emociones, has creado lazos energéticos con esta alma, lazos de fuego.

Es bueno recordar que no estamos sometidos ni nos podemos someter a nada ni a nadie.

Para limpiar este fuego y retornar al cielo limpio de la paz, no utilices la autocompasión.

No luches contra este sentimiento de apego, busca solucionar el problema del Yo, toma una entrevista con un psicólogo y comprende la situación.

Y por el lado espiritual limpia estas emociones que te hacen vivir en el infierno, te sugiero un ejercicio para ir dejando ir estos apegos y limpiar los centros de energía, (los chakras).

 

QUE HACER:

  • Busca un sitio donde nadie te moleste.
  • Parado con las piernas entre abiertas, haces la  oración del padre nuestro, invocas a tu ángel de la guarda que te acompañe y proteja.
  • Utiliza tu memoria y visualiza a la persona con la cual tienes este apego.
  • Pides permiso a su ángel de la guarda y de forma cordial con tu pensamiento avisas que te dispones a desprender tus emociones de apego y a recuperar tu libertad afectiva y la de ella.

Coloca tu mano derecha arriba de tu cabeza, sin tocar el cuerpo y con suavidad  vas bajando la mano, con la intención de limpiar estas ataduras que tienes en la línea del medio de tu cuerpo. Sin prisa, pasa la mano por la línea del medio de la cara, la garganta, el pecho, el estómago, el vientre y el medio de las piernas.

Una vez que llegas aquí, cierras la mano como si juntaras todas las sogas que fuiste recogiendo del centro de tu cuerpo y las depositas a un costado dejando a la madre tierra que absorba estas ataduras de apego y sufrimiento.

Al terminar tienes que quedar unos minutos sentado, trata de ser consciente que tu cuerpo emocional, energético está limpiando y cerrando las brechas abiertas por estas cuerdas que depositaste en la madre tierra.

Es recomendable hacer este ejercicio por siete días seguidos.

María Benetti Meiriño

***

Gracias por su visita

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