Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 22 septiembre 2016

Las puertas viejas y las puertas nuevas. Hace unos meses con mi esposo y un amigo visitamos Holzkirchen en Alemania, fuimos a “Benediktushof, la casa del maestro espiritual como se lo llama a Willigis Jäger, el teólogo, benedictino y maestro zen.

Benediktushof, como casi todos los conventos fundados por la orden de San Benito, está en un lugar apartado, cercano a un río, rodeado de vegetación.

 
Llegamos de noche, cansados y con frío. En lo personal esperaba encontrarme con un portal de madera que indicara el sitio, incluso alguna imagen de San Benito o de algún santo de la orden, como en los demás cenobios dado que Jäger es benedictino. Pues nada, todo lo contrario a lo que imaginé. A pesar de estar oscuro, las lámparas del patio dejaban ver un prolijo jardín, grandes árboles, flores, cercos bien cuidados, caminos de piedra, y un muro angosto que tiene pintado el nombre “Benediktushof”, este austero indicador, nos daba la bienvenida a su casa y con pequeñas flechas las distintas opciones de entradas.
 
El convento se convirtió en una casa moderna y práctica que conserva algunas de sus estructuras del pasado.
 
Por hacerse un poco tarde, fuimos al comedor, un edificio viejo, renovado, paredes de vidrios que miran a los jardines, todo el interior muy iluminado, suave música en el ambiente, fuentes de agua a los costados de la puerta de entrada, la cocina en medio del salón.
 
Estaba en casa, de uno de los más importantes maestros espirituales de nuestro tiempo.
 
La vibración del lugar es maravillosa, para ponerlo en palabras es mirar un diamante con sus caras brillando a todas las direcciones.
 
Los olores de las especies, romero, albahaca, jengibre, el canto de las pequeñas fuentes de agua, los vidrios transparente dejaban estar con los arbustos, el cielo y sus estrellas, todo era de cuentos de hadas, todo era unidad.
 
Sin ser consiente estaba en un estado de oración esotérica. «Esoteros» significa «desde dentro» y desde adentro se fue sosegando mi mente y pude ir y ver que no era la única que estaba en esa realidad transpersonal.
 
Todas las aguas confluyen en el mar.
 
Con una pregunta ¿quieres comer algo de postre?, regresé de mi estado de meditación.
 
Mientras comíamos el postre, mi esposo y nuestro amigo, conversaban  sobre Santa Teresa de Jesús y los estados místicos de ella.
 
Comencé a reír, y me preguntaron: — ¿de qué te ríes?
 
—de las puertas viejas y las puertas nuevas— contesté
 
Unas puertas pueden ser de madera añejas, talladas con figuras y símbolos.  Otras alegóricas, marcadas con un austero pilar y diminutas flechas,
 
No importa el diseño, ni las formas físicas, lo que importa es cruzarlas, donde lo personal y lo no personal se encuentran, donde estamos todos unidos.
 
Te sugiero hacer una visita a la biografía de este gran maestro espiritual, no es necesario comprar sus libros, hay material suficiente en internet para bajar y leer.
 
PD: Willigis Jäger, monje benedictino, nació en 1925.
 
Paz y bien. Hasta la próxima semana.
 
También lo puede leer en el diario Primera Edición, Revista Sexto Sentido haciendo clik aquí
Anuncios

Read Full Post »

 
Llegamos de día, nos instalamos en la parte vieja, a cien metros del río Ganges o Ganga, como le llaman los hindúes. Luego de acomodarnos, fuimos a saludar a “las misioneras de la caridad”, la Congregación Religiosa que fundó la Madre Teresa de Calcuta.
 
Caminamos por la orilla del río, el más sagrado en la religión hindú, entre turistas, sadhus, peregrinos, lisiados, vacas, monos, mujeres lavando la ropa en el río, hogueras que dejaban ver restos de cuerpos quemados y perros tratando de comer lo que quedaba entre las brasas, esta imagen es muy fuerte, verlos remover con sus patitas las maderas humeantes.
 
En las escaleras, los mendigos sentados, esperando limosnas, y la caridad de los que pasamos delante de ellos.
 
No puedo describir los olores que suben desde el río y se mezclan con los que bajan de la ciudad, es un entrevero que sacude el cerebro, incluso parece que lo duerme, hay momentos que los ojos se entrecierran, no sé si es por la falta de oxígeno, o por no ver tanto sufrimiento.
 
Entre pasadizos, puertas pintadas de colores, dibujos de flores hechas con tiza sobre el piso, llegamos a la casa de las Misioneras de la Caridad.
 
Pasamos de un portal, a un pasillo y entramos a la recepción, pequeña, sin ventanas, pintada de blanco con puertas marrones, iluminada con una bombilla, en el techo un ventilador que apenas movía el aire y lo mezclaba con los olores a cloroformo e incienso.
 
Y de frente a la puerta principal, “el cuadro”,  más que un cuadro lo llamaría el espejo que refleja el trabajo de “la santa de las cloacas”, como la conocen en India a la Madre Teresa.
 
Este apodo se lo dieron en la India porque ella recogía a las personas enfermas que no tenían donde ir, personas moribundas, enfermos de lepra con parte de su cuerpo podrido, y más, para qué voy a extenderme en su obra si todos sabemos del trabajo de la madre Teresa.
 
Las personas vemos lo que queremos ver, ¿por qué digo esto?,  porque estaba mirando el cuadro,  el almanaque a mi costado, fotos pegadas en un pizarrón, y pensaba “todo tiene un significado”.
 
En esto entró un grupo de turistas, una de las señoras hizo un comentario sobre el cuadro, “esto está mal, muy mal, como van a tener pintado a Jesús meditando, envuelto como un hindú, Jesús , no es hindú, este cuadro confunde la fe católica”, dejó unas monedas y se fue.
 
Quedé mirando el cuadro, repasé una a una las imágenes, los colores, las formas, el mensaje.
 
Es un cuadro lleno de compasión, realidad, libertad, amor, es un mensaje claro de lo que hizo y quiere que se continúe haciendo “la Santa de las cloacas”, la Madre Teresa mística, guiada y protegida por Jesús que ofrece su bendición a cristianos, hindúes, ateos, musulmanes… Es un mensaje universal, ecuménico, de amor por todos los seres.
 
No soy buena recordando pasajes evangélicos, pero este sí que lo tengo siempre presente:
 
“Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado”.
 
Esta mujer católica, ¿lo recordaría?
 
Mis ojos, mi alma interpretó un cuadro lleno de caridad, amor.
 
No la conocí personalmente a la Madre Teresa, ni visité su casa de Calcuta, pero sí palpé su trabajo vivo en India. Decir trabajo vivo es lo mismo que decir, la brasa está prendida debajo de las cenizas.
 
Te sugiero pintar tu propio cuadro en tu mente y contemplar cómo está tu empatía, tu caridad.
 
No es necesario que te hagas misionero, o cuides enfermos, pero intenta pintarte como te ves colocando una moneda en la mano de quien te pide, sin preguntarte ¿para qué lo utilizará,  o me corresponde a mí dar limosna, mantenerlos?
 
CARIDAD….
 
Paz y bien.
 
Hasta la próxima semana
maria.benetti.meirino@gmail.com
Leálo también en diario Primera Edición haciendo clik AQUÍ

Read Full Post »